INTRODUCCIÓN:
La orientación escolar surge y está íntimamente ligada con el propio desarrollo de la orientación
educativa, pues, aunque ésta surge como una
actividad ajena a la escuela, a partir de los primeros
años del siglo XX, tanto en Estados Unidos como en
Europa, se convirtió en una actividad escolar dirigida
a orientar vocacional y profesionalmente a los
alumnos, evitando así que abandonaran los estudios
sin la adecuada preparación para enfrentarse al
mundo laboral. De esta forma, la orientación profesional
se apoyó cada vez más en la orientación para
el aprendizaje, de manera que la orientación escolar
constituyó el área más favorecida entre los años 30
y la segunda guerra mundial (García, 2014).
Según Pérez (2007), la orientación escolar tiene
como centro la asistencia al estudiante, surge
con el fin de que este aumente su rendimiento
académico y encuentre soluciones a los problemas
de aprendizaje. Se desarrolla a partir de la corriente
psicométrica.
SABIAS QUE... La UNAM ofrece:
Una de las finalidades principales asociadas al proceso de orientación educativa y profesional es
que las personas sean capaces de prepararse para insertarse social y laboralmente. Como ya hemos
visto, los procesos de toma de decisiones están presentes a lo largo de toda la vida.
Aristóteles decía que la persona es un animal racional, es decir, que está dotada de razón. Esta facultad
es la que posibilita que las personas tengamos la habilidad de conocer, pensar, aprender, reflexionar,
valorar y actuar en función de nuestros principios. Sin embargo, disponer de raciocinio no quiere
decir que nuestro comportamiento siempre sea racional en todos los momentos de nuestra vida.
Es un hecho que la orientación educativa se aborda desde diferentes perspectivas, necesidades concretas, ámbitos de acción y regiones donde esta labor se desempeñe; los criterios de aplicación de orientación también son diversas y es un hecho que en el nivel medio superior los orientadores educativos juegan un papel muy importante en el desarrollo integral del estudiante y en el proceso de intervención educativa en general no obstante existe un gran punto de confluencia de todas ellas: que es el alumno el principal actor del hecho educativo.
Por lo tanto, entre los puntos y acciones que los alumnos deben llevar acabo y tomar en cuenta a lo largo de su orientación educativa, vocacional y profesional, podemos mencionar:
-El dilucidar cuáles son sus metas siendo flexibles.
- Encontrar los medios necesarios para conseguir sus objetivos
-Estar abiertos a la posibilidad de revisar y cambiar sus fines, de acuerdo con el cambio
en las creencias, deseos y circunstancias vitales y profesionales.
Por ello, considerar las diferencias individuales en el proceso de toma de decisiones vocacionales
es fundamental. Desde esta perspectiva, deben estudiarse no solo los rasgos de personalidad (autocontrol,
perseverancia, ansiedad, introversión, etc.) afectados por las variables ambientales, sino
también los estilos y las estrategias para tomar decisiones vocacionales y las posibles dificultades con
las que el alumno puede encontrarse y que pueden predecir o no su éxito vocacional profesional.
Algunos condicionantes que afectan al nivel de aspiración de la tarea de decisión son, según MacCrimmon
y Taylor (1983), el éxito o fracaso de las experiencias anteriores, el establecimiento de
objetivos específicos y el hecho de tener un amplio conocimiento de los resultados de anteriores
decisiones. Sobre esta base, por ejemplo, los sujetos motivados por el temor al fracaso tienden a
tomar decisiones menos equilibradas, a evitar la información vocacional y la competencia profesional,
a preferir trabajos rutinarios y estables y a lograr menos rendimiento en los cursos académicos.
Para afrontar la toma de decisiones, existen una serie de destrezas:
-Reconocer una situación importante de decisión, tomando conciencia del problema.
-Definir el problema de decisión de forma adecuada y realista.
-Examinar y evaluar de forma realista los valores personales, intereses y destrezas.
-Generar una gran variedad de alternativas.
-Buscar la información necesaria para cada alternativa.
-Determinar qué fuentes de información son fiables y realistas.
-Organizar e iniciar la secuencia de conductas para la toma de decisiones.
Y como se dijo anteriormente, a presencia de un orientador puede acompañar y facilitar la toma de decisiones. Sin embargo, en
último término es el alumno quien tiene la libertad y la responsabilidad de sus propias elecciones.
DIMENSIÓN FORMATIVA DE LA ORIENTACIÓN EDUCATIVA EN LA EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR.
La Dimensión Formativa adquiere sustento al proporcionar al alumnado una formación integral, la
cual solo es posible si se afectan de manera positiva las dimensiones fundamentales del ser humano;
biológica, intelectual, social e intrapersonal.
Esta base formativa se concreta a partir de lo señalado en el currículo del Bachillerato General, en lo
que respecta a sus características: Integral, propedéutica y formativa.
Por otra parte, las funciones del Bachillerato General (formativa, propedéutica y formación para el
trabajo) interactúan con los ámbitos psicológico, pedagógico, socioeconómico y cultural que
requieren los bachilleres para su formación integral, ya que para el Bachillerato General lograr que los
estudiantes se desarrollen en dichos ámbitos, es un aspecto de suma importancia debido a que es un
mecanismo que contribuye a brindar las bases cognitivas, de adquisición de valores, aptitudes físicas
y sociales que les permiten consolidar los distintos aspectos de su personalidad (DELORS, Jacques;1997)
Como es bien sabido, el proceso de socialización siempre está presente, y es este proceso de socialización que alumnas y alumnos establecen con la institución y el entorno junto
con los cambios derivados de la etapa de la adolescencia el que los enfrentan a situaciones que pueden
facilitar u obstaculizar el logro de sus objetivos y metas, afectando su convivencia escolar y social.
La dimensión formativa en los bachilleres se basa en el desarrollo de competencias genéricas,
disciplinares y profesionales acordes con una sociedad en constante cambio, lo cual les permitirá
además de aprender a conocer, comprender y reflexionar sobre cómo y para qué se construye el
conocimiento, tomar conciencia de las razones que lo fundamentan a través de la discusión, el
descubrimiento guiado y la participación supervisada en tareas o actividades significativas; para lo
cual es necesario que las personas responsables de la Orientación Educativa y la comunidad docente
cuenten con competencias a partir de las cuales puedan guiar y orientar al alumnado en el desarrollo
de habilidades favorables para la vida, no sólo en el ámbito escolar, sino en su contexto en general.
La formación propedéutica, los intereses vocacionales y los tests vocacionales en la educación media superior:
Además de cubrir el aspecto formativo de los jóvenes, el Bachillerato General ofrece una formación
propedéutica basada en el desarrollo de competencias disciplinares extendidas de diferentes
disciplinas científicas y humanísticas, pertinentes para la preparación previa a la educación superior.
La formación de tipo propedéutico le permitirá al alumnado enfocar su interés vocacional, en cuatro
grupos de asignaturas (Matemáticas, Ciencias Experimentales, Ciencias Sociales y Comunicación)
éstos atienden circunstancias y características del entono para integrarse de forma eficiente a ellos, a
través del manejo de principios, leyes y conceptos básicos, es decir, alumnas y alumnos se inician en
el proceso de “aprender a hacer”.
Una de las herramientas de las que se valen tanto los docentes como los alumnos para identificar potencialidades de la persona y relacionarlas con la oferta académica existente son las pruebas o tests de orientación vocacional, los cuales suelen estar estructurados en distintos grupos de preguntas respecto a intereses, capacidades y aspiraciones del estudiante.
Estas evaluaciones pretenden, de una manera objetiva e imparcial, sugerir al alumno la carrera más adecuada, de acuerdo con sus aspiraciones, aptitudes y gustos. Los cuestionarios especializados son instrumentos válidos para encontrar un norte y resultan especialmente útiles cuando no se tiene clara qué área del conocimiento se prefiere o, por el contrario, también sirve para corroborar que la profesión ya elegida es la correcta.
A continuación presentamos información acerca de los tests vocacionales a cargo de la doctora Olga Santa María Pombo:
"Es importante que el alumno asuma estas pruebas como una descripción de lo que es y lo que desea, aunque muchas veces las opiniones de su entorno familiar y social hacen que él mismo se descubra y sepa hacia dónde debe dirigirse", asegura Alejandro Londoño, sicólogo vocacional de la Universidad del Rosario.
BIBLIOGRAFÍA
-Meneses Díaz, Gerardo Orientación educativa: una práctica interpretada en su cotidianidad Tiempo de Educar, vol. 3, núm. 5, enero-julio, 2001, pp. 15-43 Universidad Autónoma del Estado de México Toluca, México.
-Santos, M. A. “Piedras en el camino. Dificultades de los departamentos de Orientación en los centros escolares”, en Fernández J. et al. (1995) El trabajo docente y psicopedagógico en educación secundaria, Algibe, Barcelona.
-Zarzar, C. (1990). “Concepciones teóricas en Orientación”, en Meneses, G. Materiales sobre la Orientación Educativa en México, ENEP Aragón-UNAM, México.




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