¿Cómo
la orientación educativa a poya a los padres y en el nivel medio superior?
En México, la mayoría de los estudiantes que cursan la educación
media superior se encuentran en alguna etapa de la adolescencia. Esta es una
fase que representa un momento crítico en el desarrollo humano pues durante
ella se presentan transformaciones biológicas, cambios psicológicos que
acompañan el despertar de la sexualidad,
relaciones cambiantes con los pares y con la familia, y el desarrollo de la habilidad para pensar en
forma abstracta, para considerar diferentes dimensiones de los problemas y para
reflexionar sobre sí mismos y los demás (Parras- Laguna, et al., 2009). La
orientación educativa puede incrementar
la posibilidad de que los jóvenes puedan pasar por esta fase del
desarrollo adquiriendo las habilidades requeridas para realizar una transición
saludable a la adultez.
La concepción moderna de la orientación educativa tiene como
objetivo conseguir el desarrollo integral y armónico del alumno, que le permita
dar respuesta a las necesidades y situaciones de carácter personal, educativo y
profesional que se va encontrando a lo largo de su vida. Para lograrlo es
necesario intervenir en diferentes contextos sociales en los que el estudiante
se desenvuelve: grupos primarios (familia, pareja o círculos íntimos), grupo
asociativo (clase, grupo de amigos, clubes y asociaciones) y en el marco
institucional o comunitario, implicando a cada uno de los agentes educativos de
estos contextos (Parras- Laguna, et al.,
2009).
La familia es decisiva para facilitar el desarrollo físico y
psicosocial adecuado de la persona, pues normalmente, los adultos de referencia
más importantes son los padres; los efectos de sus comportamientos dependerán
de la situación, de las características del hijo, de su edad, de cómo perciba
la conducta de sus padres y cómo la interiorice, entre otros factores. Como
resultado del desarrollo psicosocial, la persona va desarrollando las
capacidades necesarias para adaptarse al medio y va formando una visión del
mundo, de la sociedad y de sí mismo. Estas capacidades llevadas a su máxima
expresión, deben dotarle de un conocimiento crítico de la realidad y favorecer
su participación activa en la sociedad (Parras- Laguna, et al., 2009).
Los padres de familia juegan un papel importante para que los
orientadores puedan intervenir en la orientación de los estudiantes, debido a
que los primeros pueden reforzar o dificultar el desarrollo del programa,
dependiendo de su grado de implicación. El acercamiento entre los padres y el orientador permitirá conocer las
circunstancia personales de cada estudiante,
las interacciones con su ambiente,
su contexto social, así como los factores de riesgo que pueden incidir
en el estudiante fuera del ámbito
escolar. Con esta información el orientador puede planear su intervención en la
orientación del estudiante apegándose a los principios de prevención,
desarrollo, intervención social y fortalecimiento personal.
Con el principio de prevención se busca que el estudiante desarrolle
su capacidad para afrontar situaciones y se convierta en un agente activo
para paliar las condiciones
desfavorables de su contexto; con el principio de desarrollo se busca acompañar
al estudiante durante su desarrollo para lograr el máximo crecimiento de sus
potencialidades y que en una determinada etapa de su vida formule un proyecto
personal de vida; el principio de intervención social insta a que se incluya en
toda intervención orientadora las condiciones ambientales y contextuales del
estudiante, pues éstas influyen en su toma de decisiones y en su desarrollo
personal, en este principio se enfatiza la necesidad de que la acción
orientadora sensibilice al estudiante sobre la necesidad de actuar sobre los
factores ambientales que impiden el logro de sus objetivos personales y que con
ello intente eliminar los efectos negativos de los ambientes en los que se
desarrolla. Por último, el principio de fortalecimiento personal busca que el estudiante
que no se sienta competente o se encuentre marginado, llegue a desarrollar las
competencias y capacidades para tomar el control de su vida sin interferir en
los derechos de otros (Parras- Laguna, et
al., 2009).
Las funciones básicas que debe cumplir la intervención educativa y
que le dan entidad y sentido son
diagnosticar, dar información, organizar y planificar la intervención
orientadora, así como de consulta, consejo, evaluación e investigación. Para el
correcto desarrollo de estas funciones, el profesional de la orientación tiene
que implicarse en: asesoramiento y formación permanente de profesores y tutores
sobre los diferentes aspectos del desarrollo psicosocial, asesoramiento de la
familia (formación, búsqueda de la colaboración y compromiso familiar, etc.) y
asesoramiento del alumnado (atención a los problemas individuales y colectivos,
fomento de la participación activa, etc.),entre otras (Parras- Laguna, et al., 2009).
En el asesoramiento de la familia, el orientador educativo tratará
de proporcionar a las familias la formación básica para realizar sus funciones
en todos los frentes que les corresponde con respecto a sus hijos e hijas. Una
alternativa para lograrlo es organizar escuelas de padres que busquen impulsar
una formación permanente de los padres para favorecer que puedan asumir
adecuadamente sus responsabilidades educativas en el contexto familiar (Parras-
Laguna, et al., 2009).
Para toda intervención en el ámbito familiar, el orientador debe
considerar las siguientes aportaciones de la perspectiva sistémica de la
familia (Parras- Laguna, et al.,
2009):
1)
La familia es un sistema en constante
transformación
2) La familia es un sistema activo que se autogobierna mediante reglas desarrolladas, modificadas y mantenidas a lo largo del tiempo
3) La familia es un sistema abierto en interacción con otros sistemas (escuela, trabajo, barrio, etc.).
2) La familia es un sistema activo que se autogobierna mediante reglas desarrolladas, modificadas y mantenidas a lo largo del tiempo
3) La familia es un sistema abierto en interacción con otros sistemas (escuela, trabajo, barrio, etc.).
Los orientadores al conocer la situación de cada estudiante en la
escuela y en su entorno familiar deben mantener comunicación con los padres de familia para
mantenerlos al tanto de la situación y problemáticas afectivas de sus hijos, informarles
sobre la situación académica del estudiante y las dificultades detectadas en
este ámbito, así como el plan de actuación previsto para solventarlas, además
de informarles de la marcha del grupo en el que se encuentra su hijo.
https://soundcloud.com/user-192456484/grabaciones-de-audio20180413185237?utm_source=soundcloud&utm_campaign=share&utm_medium=email
Entrevista 2
https://soundcloud.com/user-192456484/grabaciones-de-audio20180417173727?utm_source=soundcloud&utm_campaign=share&utm_medium=email
LITERATURA CONSULTADA
Parras-Laguna A., A.M. Madrigal-Martínez, S. Redondo-Duarte, P. Vale-Vasconcelos y E. Navarro-Asencio. 2009. Orientación educativa: fundamentos teóricos, modelos institucionales y nuevas perspectivas. Secretaría General Técnica. España. 405pp. En: http://www.apega.org/attachments/article/379/orientacion_educativa.pdf
Entrevista 2
https://soundcloud.com/user-192456484/grabaciones-de-audio20180417173727?utm_source=soundcloud&utm_campaign=share&utm_medium=email
LITERATURA CONSULTADA
Parras-Laguna A., A.M. Madrigal-Martínez, S. Redondo-Duarte, P. Vale-Vasconcelos y E. Navarro-Asencio. 2009. Orientación educativa: fundamentos teóricos, modelos institucionales y nuevas perspectivas. Secretaría General Técnica. España. 405pp. En: http://www.apega.org/attachments/article/379/orientacion_educativa.pdf


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